Hay quien dice que los estereotipos no son inciertos sino incompletos, quizá sea bueno recordarlo. De China por ejemplo, se suele decir que la gente come carne de perro, que explotan a los niños, que no se sabe donde entierran a sus muertos, que escupen sin parar, que pronto van a conquistar el mundo, etcétera...
Escuchando la experiencia de un extranjero residente en china, descubrimos que no es difícil acabar pensando que los chinos son competitivos y ambiciosos, que les obsesiona el dinero, que nunca dicen lo que piensan, que no saben beber, que han perdido la conexión con su rica Historia, y muchas cosas más. Como puntos positivos, se podría decir que en general son bastante simpáticos, más bien respetuosos y trabajadores, poco agresivos.... Sin embargo, tras pasar por una serie de experiencias más y menos agradables, es posible que los aspectos negativos tomen la delantera sobre los positivos y que uno acabe por cansarse, deseando vivir en otro país, lo más lejos posible.
Llegados a ese punto, podría ser provechoso practicar siguiente ejercicio, conocido como la página en blanco. Es lo más parecido al formateo de un ordenador, borrando así toda la información previamente almacenada. La diferencia radica en que el se aplica a uno mismo y no una máquina.
Una vez realizado el formateo, el indivíduo se reencuentra con la sociedad de la que se había cansado desde una perspectiva nueva y diferente. Habiendo olvidado todo lo previamente aprendido, el sujeto debería experimentar un aumento de su curiosidad y una disminución de su frustración y de su intransigencia . La ventaja es que ya que conoce el camino, así que puede evitar los baches en los que antes tropezó. La dificultad del ejercicio consiste en que el sujeto ha de aprender a modificar su mirada hacia la sociedad que lo alberga, encontrando un punto equilibrado entre lo general y lo particular, entre su imperial visión occidental y la visión local.
Existen ya un par de voluntarios dispuestos a participar en dicho experimento, aunque aún no se dispone de resultados concluyentes. Los expertos en el tema calculan una tasa de riesgo mínima y prevén índices muy bajos de fracaso. Los más escépticos se preguntan sobre la sostenibilidad de la práctica: "Los ordenadores resisten una cantidad finita de formateos hasta que se convierten en máquinas obsoletas así como las páginas de las libretas terminan por agotarse. Siguiendo esa tendencia, ¿cuántos formateos culturales soportaría el ser humano?"
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