domingo, 18 de septiembre de 2011

La "Beijing Paella"


Domingo 13h de la tarde en la salida sur de Nanluoguxiang, una de las calles peatonales más populares del centro...

El extremo de la calle está en obras, y para salir a la gran avenida, se ha improvisado un pequeño desvío obligatorio. El transito de peatones sigue siendo el mismo, pero ya no hay ningún comercio. Todas las tiendas, restaurantes, bares y vendedores ambulantes han desaparecido.

¿Todas? NO

Shabei y Harry han aprovechado el espacio para poner en práctica su última idea. ¿Y si....?

Dicho y hecho, en 4 días han reunido el material, los ingredientes y el atuendo necesarios y se han convertido en ..... vendedores ambulantes de paella y sangría.

¡Señor señora, aquí tenemos algo rico y barato, rico y barato! anuncia Shabei en voz alta.
¿Esto qué es, chaofan?(arroz frito) pregunta curioso un local.
No, no es arroz frito, ni tampoco arroz con curry, es el arroz con marisco español, una delicia típica!
Y también tenemos sangría, el alcohol típico español añade Harry sonriendo.

Los turistas chinos y no chinos pasan por el puesto y toman fotografías, divertidos y, a veces, algo cohibidos por la animación y las bromas que hacen los paelleros en chino o en inglés.

—¡Y no olviden visitar nuestro espacio en Weibo! (la versión China del twitter)

Para los amigos, es la ocasión de ir a probar la paella y de darle al domingo un toque de humor. En los momentos en los que el puesto se vacía de curiosos y clientes, nos acercamos a hacer un poco de bulto y a preguntar fingiendo curiosidad, hasta que se acercan otros nuevos interesados.

Algunas vecinas del barrio también se divierten acompañando a los cocineros. Incluso una señora, la mas entusiasta, participa en los coros: —¡no es arroz frito... es el sibanya haixian fan!

En poco tiempo, se termina la primera paella y se saca la segunda. Mientras aún está cubierta con aluminio se levantan nos gritos de expectación, y al descubrirla suenan unos tímidos aplausos. A la tercera y última paella, se mejora la técnica y los aplausos son mas numerosos. El lugar tiene algo de escénico y el evento empieza a tomar tinte de espectáculo.

De repente los gorros de los cocineros han desaparecido, estos se han mezclado hábilmente con el público, y la gente se hace la despitada, como si ahí no estuviera pasando nada. Y es que efectivamente por ahí no pasa nada, excepto el coche de la policía, que por oler, ni huele lo que ahí se cuece.

Vuelta a sus puestos. La sangría está a punto de agotarse y aunque la tercera paella no está arrasada, ya se han gastado muchas fuerzas, así que nuestros amigos animan a los pasantes a comprar las últimas raciones:

—¡Vamos que nos vamos! Señor, señora un platito de paella para su cónyuge. ¡Si el/ella no se encuentra aquí se lo envuelvo!
—¡Un vasito de sangría señores, para hacer el paseo más alegre y refrescarse un poco! Women hui jia le! (Nos vamos a casa).

Y llega la hora de recoger. Gracias a la práctica bicicleta-plataforma, el chiringuito desaparece más rápido que una manta de cd's. En dos minutos no queda ni rastro de lo que ahí ha sucedido. El rastro de todo ello se encuentra en las redes sociales, como Weibo, dónde el numero de amigos sube como la espuma, en Google+ de dónde hemos tomado prestada la foto (gracias Marc) y ahora en Blogger.

El día ha salido redondo. Son las 16 de la tarde y aún hay tiempo para tomar café y descansar toda la tarde. Mañana es hora de volver al día a día laboral, algo seguro no tan divertido. Nuestro amigos aún no tienen claro que vayan a repetir la aventura, pero esto lo mantendremos en secreto hasta el próximo capítulo.

¡Que aproveche y salud!
























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